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Psicología MaterCare | Jueves 24 de Septiembre de 2020

Limites y emociones en la crianza

Entorno cuidado, desarrollo saludable de la infancia

¡A ese niño le faltan límites! Nos dicen con frecuencia a madres y padres.


¿Qué queremos decir cuando hablamos de que los niños y niñas necesitan límites para crecer? ¿Hablamos de obediencia? 


Límites para crecer significa ofrecer  un encuadre, bordes continentes que permitan el desarrollo saludable. Hablamos de libertad guiada cuando como adultos brindamos la  posibilidad de exploración en un entorno cuidado. Para el necesitamos crear un ambiente amable y amoroso, con normas claras que los niños y niñas puedan tomar y tengan un sentido para ellos. 


Como adultos debemos tener primero nosotros en claro cuáles son las pautas de convivencia  que queremos transmitir  para luego, poder comunicarlos y mostrar con el ejemplo.   Las normas de convivencia y los límites existen como parte de una construcción cultural y social y atraviesan a todas las personas del grupo familiar. 


La mayoría de los adultos venimos de una crianza adultocéntrica y autoritaria, es por ello que a la hora de re pensar los límites como madres y padres se nos vuelva difícil no caer en el permisivismo.  Algunos paradigmas de crianza (como el bebecentrismo) se centran solamente en las necesidades de los bebés y niños pequeños, dejando por fuera las de los adultos que criamos. En este sentido, es necesario re pensar los paradigmas de crianza y por supuesto las prácticas a las que nos llevan los mismos, desde una mirada crítica y actualizada. 


El paradigma del Vinculocentrismo, propuesto por la Lic. Natalia Liguori, nos propone un enfoque superador que tiene como objetivo el cuidado de la dimensión vincular. Desde esta perspectiva, entendemos las emociones tanto de los niños y niñas como de las madres y los padres y buscamos un equilibrio para poder respetarlas y satisfacer las necesidades de ambos. 


¿Está mal decir que NO?

Muchas veces las familias se hacen esa pregunta. Si venimos de una crianza basada en los castigos y las restricciones, entonces puede que nos haga sentir mal usar la palabra no e incluso puede que nos sentamos incómodos con la palabra "Límite". 


Lo cierto es que el NO es un organizador psíquico, es una palabra que se inaugura cerca de los dos años, mientras los niños y niñas ejercitan su autonomía.  El NO permite reconocer que el otro es otro y que yo puedo poner límites  y diferenciarme. El NO, cuando es necesario, cuando implica un cuidado, es una palabra que representa salud. 


Cómo siempre digo, es importante no tenerle miedo al NO, pero si elegir las batallas. Esto significa que no podemos decir a todo NO, sino que está palabra debe estar reservada para ciertos momentos o conductas. Y tener en cuenta que siempre que aparece un NO, también se inaugura un SI, es decir, se habilita otro espacio, objeto o actividad. 


La Pandemia actual nos enfrenta con un desafío mayor para poder hacer estas discriminaciones y abordar la construcción de los límites y bordes continentes.  Actualmente en nuestra vida diaria las fronteras que delimitaban el trabajo formal y el tiempo de cuidado, el espacio público y el privado se han ido mezclando y superponiendo. Esta situación complejiza la comunicación familiar y la delimitación saludable de tiempos y espacios para poner en juego la libertad guiada. 


De todo esto vamos a estar conversando en la charla online gratuita que brindaré el jueves 8 de octubre a las 17hs.


INSCRIBITE AL TALLER


Lic. Carolina Mora

Psicóloga 


@carolinamora.psicologa



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Psicología

Carolina Mora

@carolinamora.psicologa

Psicóloga con formación perinatal y vínculo temprano. Me dedico a acompañar mujeres y familias en el camino de la maternidad y paternidad, durante el embarazo, el parto, puerperio y la crianza.

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