El Lic. Nahuel Blasetti nos responde esta y otras dudas.
Las células madre mesenquimales intervienen en la regeneración de tejidos (dañados por enfermedad, trauma, etc) principalmente mediante 3 mecanismos: diferenciación a células iguales a las del tejido dañado; activación de las células propias del tejido, para que se multipliquen y reparen la zona afectada; y mediante la inmunomodulación, es decir, la regulación de la inflamación que se genera cuando un tejido es dañado.
Estos 3 mecanismos de reparación ocurren continuamente en nuestro cuerpo, pero cuando el daño es muy grande, esta respuesta no es suficiente y la regeneración del tejido no llega a completarse. Por ello es necesario suministrarle al cuerpo una “ayuda”, que se logra mediante la aplicación de células madre.
La aplicación de estas células debe realizarse cuanto antes una vez producido el daño, por lo que es conveniente que tengamos nuestras células criopreservadas y listas para su uso.
Las células madre mesenquimales se encuentran en casi cualquier tejido. Las principales fuentes son la médula ósea, el tejido adiposo, la pulpa dentaria, cordón umbilical (principalmente la gelatina de Wharton), placenta, tejido y líquido sinovial, etc.
Las células madre de tejido de cordón, además de diferenciarse a células de casi cualquier tejido y de poseer actividad inmunoreguladora al igual que las de otras fuentes, presentan algunas importantes ventajas: son células que han sufrido muy pocas divisiones, por lo que tienen mayor capacidad de proliferar; y expresan menos antígenos en su superficie, es decir, tienen menos probabilidad de ser rechazadas al ser implantadas.
Las células madre hematopoyéticas, que se obtienen de la sangre de cordón umbilical, pueden diferenciarse a cualquiera de las células de la sangre, pero no a células de otros tejidos. En cambio, las células madre derivadas de tejido de cordón umbilical, pueden diferenciarse a células de casi cualquier tejido del individuo. Por eso es tan importante la criopreservación de ambos tipos celulares.
Para el tratamiento de ciertas afecciones, es necesaria la aplicación de un gran número de células madre mesenquimales, que sólo se logra mediante la expansión en laboratorio. Por eso, si tenemos nuestras células madre mesenquimales expandidas criopreservadas, van a estar disponibles para usar inmediatamente y en gran número.
El tejido de cordón criopreservado también sirve para tratar las mismas enfermedades o lesiones, pero para llegar al número necesario de células es necesario expandirlas una vez descongelado. La ventaja de tener también criopreservado el tejido de cordón es que las células se dividieron menos cantidad de veces, por lo que van a tener una alta capacidad replicativa al descongelar.
Tienen tres ventajas principales respecto a otras fuentes: 1- la recolección es no invasiva y se obtienen a partir de un tejido que va a ser desechado luego del parto; 2- la capacidad de diferenciarse a casi cualquier célula del cuerpo; 3- la baja inmunogenicidad.
Actualmente se están llevando a cabo cientos de estudios en los que se están utilizando estas células para tratar las más diversas enfermedades, como diabetes, neurodegenerativas, cardiovasculares, desórdenes inmunológicos, artrosis, úlceras, etc. Algunos ya se encuentran en fase 3 con muy buenos resultados, por lo que en poco tiempo tendremos disponibles tratamientos regenerativos poco invasivos para varias enfermedades y patologías que actualmente requieren de tratamientos costosos y poco efectivos.
Entre las enfermedades que se están tratando podemos citar: cardiomiopatía isquémica, parálisis cerebral, encefalopatía neonatal, ACV, lesión de médula espinal, úlceras diabéticas, cirrosis, lupus y artritis reumatoidea, artrosis, lesiones musculoesqueléticas, etc.