Esto no es futurología; es realidad y proyección basada en las investigaciones actuales y habla del enorme legado que reciben para su vida joven y adulta los hijos e hijas que tienen sus células madre guardadas.
Hoy ya existen resultados alentadores y en fases avanzadas, para el tratamiento de diabetes tipo 1, lesiones de médula espinal, autismo, parálisis cerebral; en todos los casos la aplicación de células madre demostró ser segura y la probabilidad de mejora fue significativa.
MaterCell fue el primer banco de uso familiar en comenzar a ofrecer el servicio en la Argentina y América latina hace 18 años. Pasaron menos de dos décadas y los cambios son enormes como en otras facetas de nuestra vida cotidiana. Pensar que las células madre podrían ser útiles para el tratamiento de la parálisis cerebral o del autismo era ciencia ficción y hoy es realidad cercana basada en evidencia que explica también el aumento en la tasa de uso.
Hace 18 años era de 1 en 40.000, es decir, de cada 40.000 muestras guardadas, sólo una familia la usaría. Hoy, esa tasa se incrementó a 1 en 2.500 lo que refleja que se encontraron más utilidades y entonces más médicos las solicitan para los tratamientos. Y las estimaciones hablan de una tasa de uso de 1 en 70 para dentro de 10 años.